miércoles, 22 de mayo de 2019

EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA 

PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA


Tema de Investigación. Quinta parte.


Hemos visto algunas ventanas y vidrieras en la entrada anterior como principal punto de luz de la obra y elemento decorativo, en ocasiones, de gran presencia. Además de estas funciones, la ventana se ha utilizado en innumerables ocasiones como vano desde el que presenciar otras escenas o descubrir otros espacios; también como marco desde o en el que destacar elementos y/o figuras. Veamos algunos ejemplos de este último destino.






Imágenes: Bodegones del artista Juan Sánchez Cotán (1560-1627). En este caso, la ventana no va más allá de ser un austero marco que acoge los elementos protagonistas de la escena destacados poderosamente sobre un fondo oscuro.

En otras ocasiones, los artistas elaboran toda una escenografía alrededor de ese vano, incluyendo arquitecturas y diferentes elementos decorativos que potencian su presencia y hacen de él otro personaje de la escena a través del trampantojo. Consideremos los siguientes ejemplos:











Imágenes: obras del artista Gerrit Dou (1613-1675), pintor y grabador flamenco barroco. En algunos lienzos nos muestra el interior de la estancia con gran interés y detallismo; en otros incluye ricos y exuberantes textiles que llegan a dominar el espacio.














viernes, 17 de mayo de 2019





EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA 

PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA

Tema de Investigación. Cuarta parte.



El estudio del espacio doméstico en la Edad Moderna ha sido objeto de recientes estudios que demuestran un interés creciente de la historiografía por profundizar en el conocimiento de este ámbito de la vida cotidiana. Desde la perspectiva de la Historia del Arte aún faltan aportaciones significativas en esta línea. El estudio de las fuentes documentales ha de contrastarse con el análisis de las imágenes conservadas que nos ofrecen una lectura directa del espacio doméstico, como si se tratara de una instantánea de la época, a partir de la cual es posible realizar un análisis formal y evolutivo de los elementos constructivos y ornamentales que lo integran, además de aproximarnos al conocimiento de su significado y funcionalidad en estrecha relación con la cultura de la época.


En los albores del siglo XVI la Corte española aún era itinerante y se alojaba en palacios nobiliarios y castillos en los que dejó su impronta a través numerosas obras realizadas para adecuar estos edificios y sus estancias para mayor comodidad de sus aposentados. En la ciudad de Medina del Campo, por ejemplo, le fueron encargadas al maestro carpintero de la Reina “dos ventanas corredisas con sus marcos ençerados en la camara donde su altesa estaba doliente”, así como “una puerta con quatro ventanas ençeradas”3, para aumentar el bienestar del monarca y su séquito. Estos datos, obtenidos por María del Cristo González, son un ejemplo de la transformación o añadidos de elementos destacables en la casa señorial a los que podemos seguir la pista a través de sus representaciones pictóricas: las ventanas o vidrieras, cuya presencia pasa de ser anecdótica a protagonista de las estancias, a la par que aumentan su tamaño, la riqueza de sus materiales y diseños, que son cada vez más estudiados y complejos y suponen el principal foco de luz de numerosos cuadros.


Podemos contemplar en estos desde las más sencillas y humildes hasta las más sofisticadas y exquisitas.



























































Imágenes: ventanas y vidrieras en la obra de Johannes Vermeer.



3 GONZÁLEZ MARRERO, María del Cristo. La casa de Isabel la Católica. Espacios domésticos y vida cotidiana. Ávila: Excma. Diputación de Ávila. Institución “Gran Duque de Alba”, 2005, pág. 125.

martes, 7 de mayo de 2019



EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA


Tema de Investigación. Tercera parte.


El XVII es un siglo clave para la estructuración de los espacios habitables domésticos ya que es cuando se producen más cambios en el ámbito de la casa[1].
La casa continuaba siendo un lugar versátil, donde la domesticidad y el desarrollo público o de cortesía convivía, frecuentemente, con las labores profesionales de sus dueños. No es de extrañar que, en sus representaciones, tanto literarias como pictóricas, nos encontremos con espacios en los que aparecen diferentes muebles[2] y objetos relacionados con estas labores, como en las dedicadas a diferentes profesiones por los artistas de la época, como Hans Holbein el Joven o Johannes Vermeer —entre otros— y a través de las se pueden establecer paralelismos y líneas resolutorias.

Al explorar las fuentes iconográficas podemos encontrar representaciones a través de grabados, dibujos, bocetos y pinturas, ampliamente descriptivos y con numerosos ejemplos de escenas cotidianas en las que los espacios se articulan según las necesidades y actividades femeninas y masculinas, que fueron quedando fijadas, sobre todo, por la burguesía como modelo de convivencia y perfecta domesticidad desde finales del Antiguo Régimen. Las estancias de la casa que estuvieron dedicadas al trabajo sufrieron una paulatina transformación a través de los siglos XVI y XVII para quedar totalmente independizadas ya en el XVIII, cuando el hogar estará destinado al descanso y refugio masculino, tras haber realizado las actividades laborales en el exterior, y en el que la mujer desarrollase sus funciones como esposa, madre y gerente de la vida doméstica[3].


 Imágenes: La mujer como protagonista del espacio doméstico en la pintura de Gabriël Metsu 
(1629-1667)

























 Imágenes: La mujer como protagonista del espacio doméstico en la pintura de Gerrit Dou
 (1613-1675)












 Imágenes: La mujer como protagonista del espacio doméstico en la pintura de Peter de Hooch 
(1629-1684)































[1] POSTIGO VIDAL, Juan. El espacio doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y especialización. Historia Social. 2012, (73), pág. 33.
[2] Estos espacios dedicados al desarrollo profesional eran conocidos como “botigas”, en las que destacaban muebles organizadores de objetos, como las arquimesas, y donde tenían especial protagonismo los escritorios, piezas muy costosas y fuera del alcance de la mayoría de la población. En: El espacio doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y especialización. En: POSTIGO VIDAL, Juan. El espacio doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y especialización. Historia Social. 2012, (73), págs. 34-37.
[3]FRANCO RUBIO, Gloria. La vivienda en el Antiguo Régimen: de espacio habitable a espacio social.
Chronica Nova. 2009, (35), pp. 63-103.


EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA  PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA.  Tema de Investigación. VIII parte. En la rep...