EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA
PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA.
Tema de Investigación. VII parte.
Tema de Investigación. VII parte.
Las
tapicerías, usadas tradicionalmente para caldear el hogar revistiendo con ellas
paredes y suelos, fueron grandes diferenciadores de las clases sociales por ser
sus materiales y elaboración demasiado costosos para la mayoría de la población[1]. Los tejidos —desde alfombras
a cortinas, tapices o reposteros[2]— constituían una forma mucho
más visible de distanciarse del vulgo que el mobiliario ya que éste era muy
similar en la mayoría de los hogares. Los textiles se usaron más adelante,
además, para demarcar las estancias a través de sus representaciones
iconográficas, según tratasen temas religiosos o profanos.
A través
del estudio y la observación de las representaciones pictóricas se pueden distinguir
los diferentes centros de producción de textiles, —como Flandes, el mayor
productor de tapices desde el siglo XIV—y la transición de temas orientales
hacia otros renacentistas y barrocos. Además de discernir la datación de sus
representaciones y los movimientos comerciales que se producían en cada periodo
histórico, las adaptaciones a nuevos modelos foráneos y cambios de gusto.
Tomemos
como ejemplo las diferencias entre las series “Almirante” y “Holbein[3]”: en las primeras destacaban
los motivos geométricos y ornamentaciones vegetales, animales y humanas, mientras
las segundas se distinguían por el uso de colores brillantes y lazos, palmetas
y estrellas insertados en octógonos que durante el Renacimiento fueron
sustituidos por coronas de laurel[4]; o las series “de labor de
brocado” o “labor de guadamecí”, elaboradas en la ciudad albaceteña de Alcaraz
durante los siglos XV y XVI y que se identifican por su decoración a base de
granadas y piñas.
En
el trabajo del cuero, destacaron los cordobanes y guadamecíes tanto de
producción peninsular como centroeuropea y que están presentes en descripciones
literarias, bibliográficas y pictóricas como elementos sobresalientes y de prestigio.
Veamos algunos detalles textiles en estos ejemplos de pintura flamenca:
[2] Según la Real Academia Española “Paño cuadrado o
rectangular con emblemas heráldicos” —aunque la temática representada se fue
diversificando con el paso de los años—.
[3] Hans Holbein el Joven representó
abundantemente este tipo de tejidos en sus obras, aunque —como señala M.C.
González—ya lo hicieron antes Memling o Guirlandaio.
[4] GONZÁLEZ MARRERO, María del
Cristo. La casa de Isabel la Católica. Espacios domésticos y vida cotidiana.
Ávila: Excma. Diputación de Ávila. Institución “Gran Duque de Alba”, 2005, pág.
131.

































































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