martes, 30 de abril de 2019


EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA.
Tema de investigación. Primera parte.

La historiografía se ha ocupado, en numerosas ocasiones, de tratar el espacio doméstico desde un punto de vista antropológico, teniendo en cuenta las diferencias sociales y económicas de sus moradores y haciendo hincapié en el proceso evolutivo del uso de los ambientes, y su historicidad. Ante las escasas referencias físicas y documentales de las casas más humildes, es fundamental indagar en la literatura, ya que es aquí donde se pueden encontrar descripciones precisas de estos espacios de habitación, que tuvieron usos polivalentes hasta mediados del siglo XVIII, momento en el que se produce el cambio que desembocó en la separación total de los ambientes y su especialización[1], principalmente en los hogares de las clases sociales más acomodadas.
No obstante, cuando la historiografía examina el mobiliario y la ornamentación de los espacios domésticos —incluso al referirse a los ámbitos pertenecientes a “casas principales”[2] —a menudo se hace a modo de inventario a partir de registros notariales en los que se detalla el número de objetos con los que contaban las viviendas y cómo estaban ubicados en las diferentes estancias, analizando a través de estos los modos y costumbres de diferentes periodos históricos, aunque desatendiendo sus capacidades artístico-narrativas.
Obviando a nobles y monarcas —cuyas casas quedarán fuera de esta investigación— fue la clase burguesa la que dotó a sus viviendas de lujos que delinearan su condición, y que se mostró interesada en que los aditamentos que adornaban sus hogares quedaran reflejados en sus encargos pictóricos, a veces destacando un objeto concreto de nueva adquisición, o que no poseyera su círculo social, como símbolo de su capacidad económica.
En las representaciones pictóricas encontramos incontables testimonios de estos espacios domésticos como personajes secundarios o telón de fondo. Sin embargo, es imprescindible adentrarse en el estudio de los objetos que acompañan a los protagonistas por ser una valiosa e ilimitada fuente de información que permite perfilar y definir tanto el espacio como el tiempo en los que se elaboraron, el desarrollo de la sociedad y de los espacios domésticos. Por otro lado, su análisis artístico nos permitirá, además, llevar a cabo un examen de la evolución de los propios objetos retratados y de sus diferencias estéticas y estilísticas —campo de acción con escasas referencias bibliográficas— que nos permitirá aportar un tributo a la Historia del Arte.








































Fotografías: El espacio doméstico en la obra de Peter de Hooch.


[1]POSTIGO VIDAL, Juan. El espacio doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y especialización. Historia Social. 2012, (73), pág. 22.
[2] Término utilizado por Beatriz Blasco, citado en: POSTIGO VIDAL, Juan. El espacio doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y especialización. Historia Social. 2012, (73), pág. 28.



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