EL
ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA.
Tema
de investigación. Primera parte.
La historiografía se ha
ocupado, en numerosas ocasiones, de tratar el espacio doméstico desde un punto
de vista antropológico, teniendo en cuenta las diferencias sociales y
económicas de sus moradores y haciendo hincapié en el proceso evolutivo del uso
de los ambientes, y su historicidad. Ante las escasas referencias físicas y documentales
de las casas más humildes, es fundamental indagar en la literatura, ya que es
aquí donde se pueden encontrar descripciones precisas de estos espacios de
habitación, que tuvieron usos polivalentes hasta mediados del siglo XVIII,
momento en el que se produce el cambio que desembocó en la separación total de
los ambientes y su especialización[1], principalmente en los
hogares de las clases sociales más acomodadas.
No obstante, cuando la
historiografía examina el mobiliario y la ornamentación de los espacios
domésticos —incluso al referirse a los ámbitos pertenecientes a “casas
principales”[2]
—a menudo se hace a modo de inventario a partir de registros notariales en los
que se detalla el número de objetos con los que contaban las viviendas y cómo
estaban ubicados en las diferentes estancias, analizando a través de estos los modos
y costumbres de diferentes periodos históricos, aunque desatendiendo sus
capacidades artístico-narrativas.
Obviando a nobles y
monarcas —cuyas casas quedarán fuera de esta investigación— fue la clase
burguesa la que dotó a sus viviendas de lujos que delinearan su condición, y
que se mostró interesada en que los aditamentos que adornaban sus hogares
quedaran reflejados en sus encargos pictóricos, a veces destacando un objeto
concreto de nueva adquisición, o que no poseyera su círculo social, como
símbolo de su capacidad económica.
En las representaciones
pictóricas encontramos incontables testimonios de estos espacios domésticos
como personajes secundarios o telón de fondo. Sin embargo, es imprescindible
adentrarse en el estudio de los objetos que acompañan a los protagonistas por ser
una valiosa e ilimitada fuente de información que permite perfilar y definir
tanto el espacio como el tiempo en los que se elaboraron, el desarrollo de la
sociedad y de los espacios domésticos. Por otro lado, su análisis artístico nos
permitirá, además, llevar a cabo un examen de la evolución de los propios
objetos retratados y de sus diferencias estéticas y estilísticas —campo de
acción con escasas referencias bibliográficas— que nos permitirá aportar un tributo
a la Historia del Arte.
Fotografías: El espacio doméstico en la obra de Peter de Hooch.
[1]POSTIGO VIDAL,
Juan. El espacio doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y
especialización. Historia Social. 2012, (73), pág. 22.
[2] Término
utilizado por Beatriz Blasco, citado en: POSTIGO VIDAL, Juan. El espacio
doméstico en Zaragoza en el siglo XVII: versatilidad y especialización.
Historia Social. 2012, (73), pág. 28.



































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