lunes, 3 de junio de 2019


EL ESPACIO DOMÉSTICO A TRAVÉS DE LA ICONOGRAFÍA 

PICTÓRICA DE LA EDAD MODERNA

Tema de Investigación. VI parte.




El mobiliario medieval, que destacaba por su sencillez y austeridad incluso en las casas más notables, se diferenciaba del perteneciente a clases humildes, principalmente, en los materiales con los que estaban confeccionados y en que en las casas nobles aparecían algunas piezas exclusivas —como los aparadores— destinadas a exponer las vajillas y piezas más ricas de la casa (1). En este momento aún no se les prestaba demasiada atención a los muebles más allá de su funcionalidad. Su distribución dentro de la vivienda respondía, igualmente, a necesidades prácticas, no estéticas; aunque esto cambiaría en el trascurso de los años hacia una, cada vez mayor, significación del diseño y de la introducción, durante su elaboración, de materiales nobles, lujosos o exóticos, con el propósito de que el mobiliario fuese una de las principales señas de identidad y estatus de sus propietarios.

La primera gran etapa del mobiliario español se dio en el espacio comprendido entre la segunda mitad del siglo XV y los primeros años del siglo XVI debido a varios factores: el perfeccionamiento técnico en Europa, la influencia italiana que llegaba desde Levante y, sobre todo, gracias a las aportaciones musulmanas —persistentes hasta bien entrado el siglo XVIII— que comprendían diferentes tipos de talla, pinturas, aplicaciones de hierro y bronce, añadidos textiles y de cuero, taraceas, etc. (2). 
En las decoraciones pintadas era habitual la aplicación de dorados, policromados y estofados que han pasado inadvertidos en los inventarios por ser menos suntuosos que los tapizados textiles integrados en ciertos muebles y que las piezas que engalanaban paredes o suelos (3), pero que podemos reconocer en algunos lienzos.

Veamos, sin embargo, en detalle, ejemplos de algunas piezas del mobiliario representado en la pintura flamenca. En ella predominan las sillas como elemento más habitual y al alcance de prácticamente todos los estratos sociales. Aparecen, en menor medida, camas y otros muebles de gran porte que nos hablan de la distinción social y económica de sus propietarios.




































































1. GONZÁLEZ MARRERO, María del Cristo. La casa de Isabel la Católica. Espacios domésticos y vida cotidiana. Ávila: Excma. Diputación de Ávila. Institución “Gran Duque de Alba”, 2005, pág. 126-7.
2. Ibidem, pág.128- 9.
3. ibidem, pág. 130.

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